Elegía a Desquite [Gonzalo Arango]

Del gran escritor colombiano Gonzalo Arango esta obra, que habla de la vida y muerte del  bandolero José William Ángel Aranguren “Desquite”,  quien sembró el terror a mediados del siglo XX en el Sur del Tolima. Desquite murió en su ley, acribillado por ocho tiros. Esta obra, nos ayuda a entender la verdadera génesis y dimensión del conflicto en Colombia. Recomendadísimo.  Este documento escrito hace medio siglo, es testimonio de que en Colombia las cosas cambian para que las cosas sigan igual.

ELEGÍA A DESQUITE

Sí, nada más que una rosa, pero de sangre. Y bien roja como a él le gustaba: roja, liberal y asesina. Porque él era un malhechor, un poeta de la muerte. Hacía del crimen una de las más bellas artes. Mataba, se desquitaba, lo mataron. Se llamaba “Desquite”. De tanto huir había olvidado su verdadero nombre. O de tanto matar había terminado por odiarlo.

Lo mataron porque era un bandido y tenía que morir. Merecía morir sin duda, pero no más que los bandidos del poder.

Al ver en los diarios su cadáver acribillado, uno descubría en su rostro cierta decencia, una autenticidad, la del perfecto bandido: flaco, nervioso, alucinado, un místico del terror. O sea, la dignidad de un bandolero que no quería ser sino eso: bandolero. Pero lo era con toda el alma, con toda la ferocidad de su alma enigmática, de su satanismo devastador.

Con un ideal, esa fuerza tenebrosa invertida en el crimen, se habría podido encarnar en un líder al estilo Bolívar, Zapata, o Fidel Castro.

Sin ningún ideal, no pudo ser sino un asesino que mataba por matar. Pero este bandido tenía cara de no serlo. Quiero decir, había un hálito de pulcritud en su cadáver, de limpieza. No dudo que tal vez bajo otro cielo que no fuera el siniestro ciclo de su patria, este bandolero habría podido ser un misionero, o un auténtico revolucionario.

Siempre me pareció trágico el destino de ciertos hombres que equivocaron su camino, que perdieron la posibilidad de dirigir la Historia, o su propio Destino.

“Desquite” era uno de ésos: era uno de los colombianos que más valía: 160 mil pesos. Otros no se venden tan caro, se entregan por un voto. “Desquite” no se vendió. Lo que valía lo pagaron después de muerto, al delator. Esa fiera no cabía en ninguna jaula. Su odio era irracional, ateo, fiero, y como una fiera tenía que morir: acorralado.

Aún después de muerto, los soldados temieron acercársele por miedo a su fantasma. Su leyenda roja lo había hecho temible, invencible.

No me interesa la versión que de este hombre dieron los comandos militares. Lo que me interesa de él es la imagen que hay detrás del espejo, la que yacía oculta en el fondo oscuro y enigmático de su biología.

¿Quién era en verdad?

Su filosofía, por llamarla así, eran la violencia y la muerte. Me habría gustado preguntarle en qué escuela se la enseñaron. El habría dicho: Yo no tuve escuela, la aprendí en la violencia, a los 17 años. Allá hice mis primeras letras, mejor dicho, mis primeras armas.

Con razón… Se había hecho guerrillero siendo casi un niño. No para matar sino para que no lo mataran, para defender su derecho a vivir, que, en su tiempo, era la única causa que quedaba por defender en Colombia: la vida.

En adelante, este hombre, o mejor, este niño, no tendrá más ley que el asesinato. Su patria, su gobierno, lo despojan, lo vuelven asesino, le dan una sicología de asesino. Seguirá matando hasta el fin porque es lo único que sabe: matar para vivir (no vivir para matar). Sólo le enseñaron esta lección amarga y mortal, y la hará una filosofía aplicable a todos los actos de su existencia. El terror ha devenido su naturaleza, y todos sabemos que no es fácil luchar contra el Destino. El crimen fue su conocimiento, en adelante sólo podrá pensar en términos de sangre.

Yo, un poeta, en las mismas circunstancias de opresión, miseria, miedo y persecución, también habría sido bandolero. Creo que hoy me llamaría “General Exterminio”.

Por eso le hago esta elegía a “Desquite”, porque con las mismas posibilidades que yo tuve, él se habría podido llamar Gonzalo Arango, y ser un poeta con la dignidad que confiere Rimbaud a la poesía: la mano que maneja la pluma vale tanto como la que conduce el arado. Pero la vida es a veces asesina.

¿Estoy contento de que lo hayan matado?

Sí.

Y también estoy muy triste.

Porque vivió la vida que no merecía, porque vivió muriendo, errante y aterrado, despreciándolo todo y despreciándose a sí mismo, pues no hay crimen más grande que el desprecio a uno mismo.

Dentro de su extraña y delictiva filosofía, este hombre no reconocía más culpa, ni más remordimiento que el de dejarse matar por su enemigo: toda la sociedad.

¿Tendrá alguna relación con él aquello de que la libertad es el terror?

Un poco sí. Pero, ¿era culpable realmente? Sí, porque era libre de elegir el asesinato y lo eligió. Pero también era inocente en la medida en que el asesinato lo eligió a él.

Por eso, en uno de los ocho agujeros que abalearon el cuerpo del bandido, deposito mi rosa de sangre. Uno de esos disparos mató a un inocente que no tuvo la posibilidad de serlo. Los otros siete mataron al asesino que fue.

¿Qué le dirá a Dios este bandido?

Nada que Dios no sepa: que los hombres no matan porque nacieron asesinos, sino que son asesinos porque la sociedad en que nacieron les negó el derecho a ser hombres.

Menos mal que Desquite no irá al Infierno, pues él ya pagó sus culpas en el infierno sin esperanzas de su patria.

Pero tampoco irá al Cielo porque su ideal de salvación fue inhumano, y descargó sus odios eligiendo las víctimas entre inocentes.

Entonces, ¿adónde irá Desquite?

Pues a la tierra que manchó con su sangre y la de sus víctimas. La tierra, que no es vengativa, lo cubrirá de cieno, silencio y olvido.

Los campesinos y los pájaros podrán ahora dormir sin zozobra. El hombre que erraba por las montañas como un condenado, ya no existe.

Los soldados que lo mataron en cumplimiento del deber le capturaron su arma en cuya culata se leía una inscripción grabada con filo de puñal. Sólo decía: “Esta es mi vida”.

Nunca la vida fue tan mortal para un hombre.

Yo pregunto sobre su tumba cavada en la montaña: ¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?

Si Colombia no puede responder a esta pregunta, entonces profetizo una desgracia: Desquite resucitará, y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas.

19 thoughts on “Elegía a Desquite [Gonzalo Arango]

  1. UNA VERDADERA PIEZA LITERARIA LA DE GONZALO ARANGO.- SUFRÍ ESOS EMBATES DE LA VIOLENCIA DE DESQUITE Y DEMÁS BANDOLEROS EN EL CORREGIMIENTO DE SANTA TERESA TOLIMA, MUNICIPIO LIBANO, Y UNA COSAS ES ESCRIBIRLO, VERLO EN CINE O TELEVISION Y OTRA MUY DIFERENTE ES SENTIRLO EN CARNE PROPIA.- TIENE SOBRADA RAZON EN TODO GONZALO.-

  2. Y esta vez Desquite con su espíritu maligno ha regresado al Congreso de Colombia disfrazado de paisa y con carriel (AUV) a responder por sus fechorías antes el pueblo colombiano . Y hasta es posible que no lo encarcelen y lo absuelvan para que siga , cual hiena hambrienta, bebiendose la sangre de inocentes campesinos masacrados. ( Dios nos guarde)

  3. Siempre pense que “el desquite”, habia sido empujado a ese mundo de la violencia, he escuchado algunas historia macabras de ´´el pero creo que se deberia conocer la verdadera histaria, para que asi se corrobore como es que aun nos encontramos en ese circulo vicioso de la violencia. ah! Creo que les falto mencionar a Tarzan, quien creo era del mismo combo gueerillero del partido liberal.

  4. Alguna vez estuve en la casa humilde de la abuelita de Desquite y supe que se volvió asesino porque también los matones al servicio del Estado le asesinaron su padre. El gran poeta Gonzalo Arango deja entrever que así como Willian Aranguren , tambien hoy gozan de privilegios del Estado muchos asesinos peores que él que continuan masacrando y asesinando campesinos y los humildes de esta vergonzante patria .

  5. Que gran leccion de vida y de historia.
    A veces los villanos se visten de heroes y los buenos se comportan de gentiles.
    Pero la vida sigue igual, el campesino razo seguira siendo cada dia mas pobre. Y quien quita que surja otro “Robin Hood” colombiano: Uno bueno u otro malo. uno tipo Uribito y otro tipo Efra que solo vivio para que los gamonales no les quitaren lo unico que tenía (su tierrita).

    Juan Si, definitvamente no entendiste nada.

  6. no solo desquite resucitarà, tambien sangre negra, el capitan venganza, pedro brincos y el condor, se encontraran en el filo de alguna cordillare y bajaran a los pueblos a beber y a allevarse por delante a los imfames a los impios y a los inocentes, recorreran la scañadas y se tomaran bogotà por sorpresa, viviràn para simepre en nuestros corazones, resistiràn y al final moriran, como todos, pero voveran a nacer.

  7. Que tristeza que en este pais existan personas tan mediocres ó idiotas como Gonzalo Arango, haciendole venia a un delincuente como Jose William Ángel Aranguren Alias Desquite, GUERRILLERO que ya desde su época masacraba, degollaba, robaba tierras a los campesinos, realizando diferentes atrosidades como para que este gran escritor y poeta venga y ponga como un héroe y perfecto asesino, a una rata miserable que nuestra fuerza pública acabo con su vida para salvar la de cientos.
    No era un revolucionario, era un terrorista asesino

  8. Excelente, sobran las congratulaciones para este estupendo poema de Gonzalo Arango. Estamos en un país atrapado en su propio légamo de sangre y alienación. Ya en varias ocasiones los desquites, los sangrenegras, los tirofijos, los mancusos y los jorge 40′s habían advertido que otros como ellos vendrían a derramar sangre, y cómo pensar lo contrario si la violencia, en vez de ser combatida con educación y oportunidades, es celebrada sobremanera, no solo por parte del gobierno guerrerista que tenemos o de la guerrilla o de los paras, sino también en la industria “cultura” televisiva, santificando a capos de la mafia y ensalzando a pandilleros y mercenarios.

  9. Felicitaciones uribestiario.

    Feliz año para ti y los blogueros, absolutamente, a todos y a todas.

    Magnífica tu selección, alguien decía que los poetas, los niños y los locos dicen la verdad, por ello a los niños se les educa, a los poetas se les destierra al olvido, o simplemente se les deja en el limbo de nuestra gastada comprensión cotidiana y a los locos se les encierra.

    Gonzalo Arango con esta elegía a “desquite” nos deja ver que en verdad era un profeta, un loco, un poeta, un niño, que nos muestra nuestra profunda desgracia, en estos tiempos en los que preferimos esconder nuestra mirada lasciva, para no aceptar el fracaso de un país alcahuete con el crimen.

    Larga vida al poeta.

    Corta vida a este país.

    Si sigue caminando obstinadamente por el camino de la guerra, gastado por sus odios infernales.

    Es posible talvez, que la esperanza se asome junto al ocaso, justo en el momento en que Dios decida darnos la oportunidad de un nuevo amanecer, solo si entendemos que la vida es sagrada.

    Incorregiblemente sagrada.

    Feliz año, para las mujeres y los hombres de este país inmarcesiblemente inexistente.

    Que nos coja un amanecer de esperanza, o que Dante nos visite en alguno de sus anillos del infierno.

    Jóse.

  10. Uribestiario, definitivamente eres muy selecto en tus apuntes, en tus criticas y en tus referencias, tremendo, objetivo.
    Creo que esa violencia dificilmente menguara (ojala no sea asi y cambie pronto tal desesperanza)

  11. El Profeta lo vio en su espejo de historia, lo adorno con palabras……….. pero la sangre sigue corriendo a raudales……… y Desquite sigue resucitando.

  12. La profecía del poeta se ha cumplido con creces:
    Desquite ha regresado a la vida con toda una descendencia a su lado. Colombia es la tierra del asesinato alevoso, de los generales sin entrañas, de los políticos pervertidos y los ignorantes más emotivos: Un discurso los eleva al cielo y una pequeña muestra de caridad aguardientosa los enloquece. En Colombia, como dijera Ursula Iguarán, el tiempo parce estar dando vueltas. Todo se repite pero distinto. Todo cambia para que todo siga igual. Hoy Desquite tiene muchos nombres, pero todos son igual que él , asesinos creados por el odio, por la imposibilidad de la paz. Yo emplazo a los reales culpables: gamonales, terratenientes, banqueros, obispos camnduleros y pederastas, oligarcas todos enquistados en el egoísmo acérrimo que no quieren ceder el más mínimo de sus privilegios indecentes. Los emplazo ante la vida y el mundo como los mayores malparidos que hayan existido nunca.

  13. A los poetas y a los profetas nadie les cree. tenemos que desprestigiar la guerra con la esperanza de tener , algún día , una patria para todos.

  14. Tragicomedia de nuestra realidad

    Y el Uribe piensa que con su modelito de sus hijos empresarios sacará a Colombia del abismo y de paso cree que quedará en la historia como el mejor presidente, para que esta idea le alimente el ego por siempre

    Pobres nuestros campesinos que a punta de AISES, créditos y convocatorias venderán sus productos en los mercados internacionales o tendrán la única de entrar a los grupos violentos como su única oporunidad de vida, perdón ya lo han hecho…

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