… REFLEXIONEMOS …

“Primero persiguieron a los comunistas, pero yo no era comunista, así que no dije nada. Después persiguieron a los socialdemócratas, pero yo no era socialdemócrata, así que no dije nada. Después persiguieron a los sindicalistas, pero yo no era sindicalista. Después persiguieron a los judíos, pero yo no era judío y tampoco hice nada. Y cuando me llegó el turno no quedaba nadie que pudiera defenderme”

Martin Niemoller

http://www.hoyporticolombia.org/

BREVE APUNTE SOBRE EL PARAURIBISMO FARIANO O EL FARIANISMO PARAURIBISTA

El concepto no es original, ya el columnista Antonio Caballero, antes de la primera elección de Uribe lo había advertido: “no hay nada más uribista que las FARC” decía más o menos Caballero. Tal apreciación no es traída de los cabellos. Incluso, yendo más lejos es fácil concluir que, a su vez, no hay nada más fariano que el uribismo.

Esta es una guerra de ficción, en la que los bandos no se enfrentan en una batalla, sino que se evitan. Cualquiera que conozca el país, sabe que tanto las fuerzas oficiales como las FARC se eluden y procuran no confrontarse directamente. Sin embargo, uno y otro para justificar su accionar asesinan inocentes en estado de indefensión.

Uribe estratégicamente le vendió al país la idea de que las FARC eran el gran monstruo, lo hizo con el objetivo de proveer una cura, que realmente nunca podría aplicar, pues al terminar la enfermedad, se acabaría su mismo negocio. En esta confrontación los bandos opuestos se favorecen entre sí, para beneficiarse del negocio de la guerra. Mientras, la población civil es la que paga con sangre los abusos que comenten juntos bandos.

En Colombia, los delitos e irregularidades no componen la guerra, ni simplemente la causan: el estado de guerra es propiciado por quienes se benefician de esta situación. No es nuevo: durante las primeras guerras civiles (aunque en Colombia nunca se ha aceptado la existencia de una guerra civil como tal) ya estos “bomberos” de la guerra hacían de las suyas, tales sombríos personajes eran denominados los “pasteleros”. La guerra es un negocio, y como tal entrega rentables dividendos: botínes de guerra, pago de secuestros, financiación del plan Patriota, etcétera… dinero y riqueza a cambio de la vida y sangre de los colombianos.

EL URIBESTIARIO, esta modesta tribuna del ciudadano desprevenido y de a pie, condena todo tipo de violencia, tanto la institucional como la subversiva. Por tal razón iniciamos este silencio, hasta cuando se retire el último fotomontaje de la página de ANNCOL.

En Colombia, el declive de lo público ha degenerado en lo que se denomina una
“pseudo opinión pública” que solo puede manifestarse en la “opinión no pública”. Este evento va más allá de la comunicación verbal y los actos de habla, se manifiesta en la comunicación no verbal, en los actos ilocutivos e incluso se relaciona con la no-comunicación. Colombia es desde siempre, un país de “prudentes” y cobardes silencios. Sin embargo, este silencio al cual nos vemos forzados, expresa todo lo contrario: es valentía y desafío. Es rechazo a la violencia y una invitación a la reflexión por parte de quienes la ejercen. 

Como afirma Mary Farrell “el silencio no es una ausencia de comunicación, sino un recurso comunicativo” con matices que deben estudiarse con atención. Para nuestro caso, esta no-comunicación es una metáfora del habla, una especie de contraste, en el que el silencio es un vacío que permite la conducción del verdadero mensaje que estamos moralmente obligados a comunicar a los colombianos: NO MÁS VIOLENCIA, NO MÁS FARC, NO MÁS PARAURIBISMO.

Durante este lapso agradecemos a nuestros amigos, que envíen mensajes de rechazo al siguiente link,

http://anncol.eu/index.php?option=com_contact&Itemid=3

con el fin de solicitar que termine el uso abusivo de las imágenes de El Uribestiario, por parte de quienes agencian, promueven y aplauden, la violencia en contra de sus compatriotas.

Un abrazo a nuestros amigos y amigas… Hasta una próxima carcajada.

Se les quiere mucho.