5 thoughts on “La pena de la bestia [Candelario]

  1. ¡Qué risa! Y el ministro de Defensa colombiano culpa a Venezuela de lo que dice el Washington Post:

    “El ministro de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, afirmó hoy que desde Venezuela se hacen operaciones de inteligencia para “desprestigiar” al presidente Álvaro Uribe, entre ellas la reciente atribución de vínculos con paramilitares al hermano del mandatario”.

    http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/156564/gabriel-silva-dice-que-desde-venezuela-se-coordina-plan-para-desprestigiar-a-uribe/

  2. Voy a aceptar que la situación me disgusta: actuar como jurado de votación en esta elección era una de las últimas cosas que quería hacer. Pero aún así, voy a cumplir cabalmente con mi deber; era lo menos que podía hacer como empleado público. La cosa va en serio: a la menor señal de fraude, mato a golpes al suscrito de llegar a ser necesario. Hasta ese grado de compromiso voy a llegar, de modo que a los tramposos más les vale no cruzar por mi mesa.

    Ahora bien, yo también soy votante. He estado estudiando juiciosamente las propuestas de los candidatos, y tengo mis conclusiones, que es bueno que confronten con el ADN si pueden hacerlo. Aunque tiene sus sesgos, una mente entrenada puede llegar a conclusiones valiosas usando ese periódico gratuito de la ultraderecha colombiana. Les adjunto un algo largo análisis de mi autoría, con el que por supuesto no tienen que estar de acuerdo.

    1. Noemí pretende dominar a sus electores con el hecho de ser mujer y con su vacío discurso emocional, en el cual no hace sino un mal remedo de Uribe. Además, nada lava su actuación criminal durante la toma del Palacio de Justicia: esa señora es cómplice de crimenes de estado y de lesa humanidad, y debe ser juzgada como tal. Aún así, tiene la desverguenza de presentarse como candidata presidencial, al igual que Santos. Este es el tipo de mujer que hace que sus compañeras de género deseen ser hombres, solo para no compartir la -en este caso- verguenza de compañera de género. ¿Recuerdan que Noemí acusaba a Uribe de paramilitar? Una jugosa embajada le hizo olvidarlo todo.

    2. Róbinson Devia es politiquero, aunque pretenda no saberlo. Tiene un discurso vacío en el que habla de mil instituciones por existir, pero no nos dice como funcionan ni quien va a pagar por eso. La política económica, en ese sentido, no es clara. Aún así, es uno de los pocos que parece tener algo para las víctimas y no sólo para los victimarios. Con todo, es indignante que ni a el ni a los otros candidatos “de menos de 1%” en las encuestas oficiales los hayan llamado a los debates de los grandes medios de comunicación. Eso demuestra que nuestra democracia no es de participación sino de fosas comunes.

    3. Germán Vargas no es nada sin el Lleras. El sólo asumir que las cosas pueden ser mejoradas por el mismo camino es la mayor de sus falacias: no se trata de que “Mejor es posible”, es que empeorar requiere de un esfuerzo muy grande, porque Uribe ya puso un PARÁmetro de ignominia muy alto. Todas sus medidas de “mejoramiento” no son sino profundización del conflicto en sus causas o en sus situaciones, por lo que digo que este tipo tiene la voluntad y la capacidad de hacer empeorar la ya pésima situación. Por otra parte, su vocación de emperador romano coronado de laureles añadiría un poco más de ridículo a nuestra vida “republicana”.

    4. Rafael Pardo es uno de los pocos que reconoce el valor de hacer justicia, y de poner a marchar las instituciones que Uribe desinstitucionalizó. También es de los tres que parece tener algo para las víctimas en lugar de entregarlo todo a los victimarios. Tiene dos puntos débiles: ha sido colaborador cercano del establecimiento en los últimos gobiernos corruptos de este país y pertenece al partido Liberal. Uno puede confiar en personas dentro del partido Liberal, como en Piedad Córdoba o en el senador Cristo, pero el partido Liberal es históricamente traidor al pueblo de Colombia. Al pobre Rafael lo desprestigia su partido, en lugar de darle un aval.

    5. Jairo Calderón es claro en sus planteamientos, sin que sea clara la estructura subyacente de la que emanan. Asume por hipótesis que las cosas van bien y que pueden mejorar por el mismo camino, lo que se ha probado falso no solo en el pavimento de las cuidades sino en el fondo de las fosas comunes. Es otro de los que pretende que la desmovilización de los victimarios a cambio de dádivas acaba el conflicto colombiano, y por eso lo entrega todo a los victimarios. Significaría más de lo mismo, así el lo ignore, o pretenda ignorarlo.

    6. Jaime Araújo parece una opción interesante. Es conocedor de las leyes y está dispuesto a hacerlas cumplir, además no es un delincuente como muchos otros. Eso volvería a darle las instituciones perdidas al país, y retrasaría la llegada al desbarrancadero. El problema es que opera bajo el mismo sistema socioeconómico que nos ha traído hasta esta deplorable situación actual. Lo considero como mi segunda opción, y me importa un rábano que me digan que desperdicié mi voto en caso de que decida votar por el.

    7. Juan M. Santos es un criminal de la peor laya, porque es un criminal de guerra: el único que tiene una órden de captura vigente siendo candidato. Es responsable de crímenes de guerra y de lesa humanidad, al igual que su jefe inmediato. Adicionalmente, es un peligro para la propia oligarquía: estaba orquestando con los paramilitares un golpe de estado cuando Samper era presidente. Es corresponsable de entregar la soberanía del país en siete bases militares. En resumen, no es el tipo de candidato que se vea en un país decente. Bajo ninguna circunstancia debe llegar a la presidencia, salvo en este país de imbéciles.

    8. Mockus tiene el aval de no ser un delincuente. Es un rebelde porque pretende que las normas se cumplan en un país donde todas las normas se han diseñado con una puerta de escape para burlarlas; pero definitivamente no es un revolucionario: su necesidad de sumisión a la norma le impide ver que hay normas que pueden y deben ser cambiadas, nadie con ese afán de sumisión puede ser revolucionario, únicamente un rebelde que no es sino un autoritario en su fase contestataria. Tiene otro defecto serio: pretende quedar bien con todo el mundo, lo que significa ponerle simultáneamente velas a Dios y al Diablo. Si uno pretende ser serio alguna vez, debe quedarle claro que uno puede quedar bien con algunos, pero no con todos. Eso convierte a Mockus en un personaje ambiguo, y yo asumo la ambiguedad como la falta de confiabilidad. Pero al menos es más decente en sus actos que en sus palabras.

    9. El único candidato realmente diferente a los demás es Gustavo Petro. La razón se cae por su propio peso: es el único canditado de izquierda en un país de derecha. Es el único capaz de ver que si vamos camino al desbarrancadero, es porque el sistema está diseñado para eso, y que la forma para evitar ir de cabeza al desbarrancadero es cambiando al sistema desde la base. Cuando esto se toma en cuenta, empiezan a ser importantes las personas del común y las víctimas del conflicto armado. La prueba de congruencia es la que más odian sus detractores: estuvo en la guerrilla del M 19 arriesgando su pellejo para cambiar el sistema definitivamente. Todos sabemos como terminó la historia. El M 19 fue traicionado y su dirigencia asesinada -eso significa fuera de combate- y sus pocos sobrevivientes empezaron a recibir como desmovilizados amenazas que nunca recibieron en su época de combatientes. Razón más que suficiente para volver al monte y a las armas. Pero Gustavo Petro es candidato presidencial. ¿Qué más pruebas de congruencia quieren? Ah, y otra cosa: Petro tampoco es un delincuente, y como senador hizo una carrera comparable únicamente con la del senador Robledo. No será perfecto, pero es uno de los poquísimos que han ganado mi respeto.

    Tras el análisis, adjunto un ranking de los que asumo como los mejores candidatos. No pretendo estar de acuerdo con todo el mundo, pero la teoría dice que este es un país democrático en el que puedo expresar mi opinión. El la práctica solo lo hago porque el anonimato del internet me lo permite.

    Ranking de los mejores candidatos
    1. Gustavo Petro Urrego
    2. Jaime Araújo Rentería (sorpresa para muchos. ¿O no?)
    3. Antanas Mockus Sivickas
    3. Rafael Pardo Rueda (no es un error. En este ranking Mockus y Pardo están empatados)

    Ranking de los peores candidatos (primer lugar significa el peor)
    1. Juan Manuel Santos (a nadie sorprende esto.)
    2. Noemí Sanín Posada
    3. Germán Vargas Lleras
    4. No quiero tener que comparar a otro con estas lacras

    Espero que el análisis les haya refrescado en algo la memoria, y que les sirva al menos como razón de remordimiento.

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