9 thoughts on “El caradura [Candelario]

  1. invito a todo aquel que se quiera unir para conformar un blog que promueva acciones para que las cortes internacionales juzgen y extraditen a Uribe y sus secuaces

  2. el partido de la U pide en sus vallas que no se puede extraditar a Uribe, nos están dando ideas, por favor menos procelitismo, mas acciones ciudadanas que nos lleven a traer las cortes penales internacionales para que los juzguen como fue juzgado fujimori

  3. Miedo, terror, angustia, susto, huevitos, gallinas, chuzadas, picardía…..

    Ese es el plan de exterminio y despojo del partido de la u

  4. hay propuestas que asustan, pero a uribe, como el que extraditen al # 82 por la masacre del aro, que le extraditen a el hermano por la masacre del naya y los 12 apostoles, que extraditen a mario uribe, por desplazamiento forzado , que la aya abra investigacion por la masacre del aro donde estaba un helicoptero de la gobernacion de antioquia , la masacre del salado, el apoyo de grupos paramilitares a la campaña politica, de alvaro uribe en el 2002

  5. MUCHO OJO CON LA ULTIMA PREGUNTA Y LA RESPUESTA POR ESO ROBLEDO SOY YO ROBLEDO SOMOS TODOS ROBLEDO PRESIDENTE 2010-2014

    Entrevista al senador Jorge Enrique Robledo

    Revista Deslinde Nº 46, Bogotá, mayo de 2010

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    Cambiemos de tema. Según las encuestas, el próximo Presidente estará entre Santos y Mockus. ¿Qué opina?

    Que las encuestas no son verdades reveladas. Se pueden equivocar o manipular. Y en todo caso se refieren al pasado; no al futuro. Luego estamos en la lucha, y con mucho optimismo, para lograr que la fórmula Gustavo Petro y Clara López pase a la segunda vuelta, entre otras razones porque la propuesta del Polo es la única capaz de sacar a Colombia del desastre económico, social y político en el que lo deja Álvaro Uribe, cada vez más desenmascarado por la realidad como el peor Presidente de la historia del país, certeza que se acrecentará con el paso de los días cuando se acabe de hundir el reino del tapen-tapen.

    Realmente, no creo que para nuestros lectores sea de mucho interés que Usted reitere sus diferencias con Santos, Noemí y Vargas, los candidatos reconocidamente uribistas, pues lleva ocho años explicando sus diferencias con sus concepciones. Mejor le pregunto: ¿por qué no respaldan a Mockus?

    Eso equivaldría a una traición al Polo y a Gustavo Petro, quien ganó la consulta que realizamos para escoger nuestro candidato a la Presidencia. Recuerde que Carlos Gaviria y sus partidarios, desde la misma noche del 27 de septiembre pasado, reconocimos el veredicto de las urnas. Y en eso estamos. Respetando la palabra empeñada, trabajando por esa candidatura y construyendo un partido que sea capaz de cambiar profundamente a Colombia, más allá de cualquier resultado electoral. Si en algo no podemos equivocarnos los polistas es en el respeto a los acuerdos dentro del partido, porque de ello depende su futuro, y del futuro del Polo depende el de Colombia, pues sin una unidad de esta envergadura y con sus concepciones no es posible ganar la gran fuerza política que se requiere para dirigir el enorme proceso unitario capaz de transformar el país, proceso en el que cabrán los polistas y los no polistas.

    Pero el Polo aprobó la posibilidad de llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas en estas elecciones.

    Sí. Mediante la Resolución 048 del Comité Ejecutivo. Pero con criterios que están muy lejos de las ideas del Partido Verde y Antanas Mockus. Le doy tres puntos que no hacen parte del programa de ellos y sí de nuestra propuesta unitaria: defender la soberanía nacional, oponerse al TLC con Estados Unidos y rechazar las bases de guerra gringas en Colombia. Y si se compara el programa de ellos con el del Polo, estamos todavía más lejos. Cualquiera que estudie sus propuestas, si es objetivo, tendrá que concluir que ellas se ubican dentro del neoliberalismo, el libre comercio, el Consenso de Washington, las orientaciones del Fondo Monetario Internacional. Y así gobernaron a Bogotá y Medellín. Nadie puede mostrar una sola contradicción de importancia entre sus administraciones y la globalización neoliberal. Que alguien me muestre una sola crítica de los tecnócratas neoliberales colombianos o del Banco Mundial y el FMI a sus gobiernos. Son defensores del statu quo; no sus contradictores. Estos son los hechos, que también explican tantos aplausos de tantos analistas de derecha. Puede que esto que digo moleste a algunos que tienden a pensar con las ganas, pero son los hechos, que es de donde deben salir las valoraciones sobre los fenómenos y las personas. Y en los principales debates de los últimos años han estado del lado del uribismo

    ¿Cómo así que con el uribismo?

    Sí. Por ejemplo. Respaldan los TLC y las bases gringas. Están a favor de aumentar la privatización de Ecopetrol y de la educación pública. Defienden la reforma laboral de Uribe, esa que determinó que el día llegue hasta las diez de la noche, para sacarles otra plata del bolsillo a los trabajadores colombianos. También apoyan la Ley 100 en salud y apoyaron casi todos los decretos de la emergencia social. Cuando los demócratas de este país enfrentábamos la ordalía uribista, ellos brillaron por su ausencia y se definieron como “ni uribistas ni anti uribistas”, una manera de no enfrentar lo que ocurría y de confundir incautos, para poder pescar respaldo en todos los sectores.

    Alguien dijo que le parece incomprensible que Usted y Carlos Gaviria “menosprecien la importancia que Mockus le da a la ética”. ¿Qué opina?

    En mi caso, y estoy seguro que en el de Carlos Gaviria también, no hay ningún menosprecio a la ética. Nuestros respectivos comportamientos de toda la vida así lo demuestran. Es más: son nuestras razones éticas, morales, las que nos obligan a decir lo que pensamos en este caso, cuando es obvio que podría ser más conveniente para nuestros intereses personales guardar silencio. Lo que yo he dicho es que la honradez es una condición necesaria para acertar en la lucha política y en el gobierno, pero que no es una condición suficiente. Porque el más honrado también puede tomar determinaciones tremendamente dañinas, si se equivoca en la comprensión de otros asuntos o no tiene el valor suficiente para luchar por las transformaciones que se requieren. Pongo unos ejemplos: si el honrado entrega la soberanía y respalda el libre comercio y las bases gringas, apoya las privatizaciones, la reforma laboral y la emergencia social de Uribe, le hace un daño tremendo a Colombia, le arrebata cualquier posibilidad de resolver sus problemas y empobrece a su pueblo, aun cuando tenga las mejores intenciones. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Y he reclamado, también como un asunto de la ética, que quienes estamos en política le digamos a los colombianos, de manera abierta, sin astucias oportunistas, qué pensamos sobre todos los asuntos medulares de la vida del país. Los colombianos tienen el derecho a saber cómo gobernaría Antanas Mockus y cualquiera de los otros candidatos. Quien diga que lo único que importa es la ética, falta a la verdad y engaña, porque cuando esté en el gobierno, a la hora de decidir, inevitablemente, tendrá que apelar, además, a otras convicciones.

    ¿No son, entonces, intercambiables las propuestas de Petro y Mockus con las del Polo y el Partido Verde?

    De ninguna manera. Cada quien es libre de votar por quien quiera, pero se equivoca en materia grave quien piense que da casi lo mismo votar por el Polo que por el Partido Verde o por Petro que por Mockus o por este que haberlo hecho por Carlos Gaviria, porque piensa que con propuestas intercambiables, pues no lo son. Lo cierto es que en los asuntos principales de la economía, las relaciones sociales y la política, ellos no coinciden con el Polo sino con Álvaro Uribe, es decir, con Santos, Noemí y Vargas. Yo preferiría que ello no fuera así, pero los hechos son tozudos y considero mi deber explicarlo. Así genere irritación entre algunos.

    Por último, ¿por qué le da tanta importancia al programa de los partidos y los candidatos?

    Porque de los programas de gobierno depende la vida de la nación como un todo y si podremos construir o no una Colombia próspera y respetable en el concierto internacional, así como también depende el empleo, la pobreza, la comida, la salud y la educación de millones de compatriotas. El desastre del país tiene causas y causantes, encarnados en los malos gobiernos y en sus malos programas. Las elecciones no son certámenes como los partidos de futbol, en los cuales, al final, a los hinchas, por mucho que hayan gritado, les da lo mismo quien sea el ganador. No. En la lucha política si importa quién vence y con qué programa, porque si ganan los partidarios del libre comercio y el neoliberalismo, sin importar sus otros defectos o cualidades, el país no podrá superar ni uno solo de sus problemas, incluido el de la corrupción, porque el atraso y la pobreza son sus mejores caldos de cultivo y porque el lubricante del libre comercio es, como nadie puede negar, una descomunal corrupción. Entonces, también por este lado, y por el horror de la desigualdad que profundiza entre los países y las personas y las prácticas colonialistas y el hambre de millones de seres, la globalización neoliberal también debería debatirse como un problema de la ética.

  6. Este man debe estar asustado, pero no por las propuestas que lo asustan, sino porque sabe que su día feliz se le esta acabando y la CPI lo va agarrando…

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